Es domingo por la tarde/noche. Llueve. El día acaba con un par de noticias bastante meh y, para colmo, el móvil me enseña la foto que ves arriba.
En noviembre se cumplirán 30 años de ese momento: mi primera competición deportiva en silla de ruedas, unos 9 meses después de mi accidente. Fue en la Jean Bouin de 1995, en Barcelona, bajo la categoría «Hospisport» vinculada a un programa de iniciación a la práctica deportiva desde el entorno hospitalario. Ahí estoy yo, en primer plano, liderando la carrera en ese momento por delante de Enrique quien meses más tarde participaría en los Juegos Paralímpicos de Sidney.
Recuerdo que Enrique me dijo que iba detrás de mí acojonado en esa primera parte (la de bajada) porque veía cómo las ruedas delanteras de mi silla se movían de tal manera que parecía que iban a quedar perpendiculares a la marcha. «Yo pensaba: ‘este se la da en cualquier momento'», decía. Yo nunca fui consciente de ello. Bastante trabajo tenía con intentar frenar la silla (de ahí mi velocidad). Ya después, en el tramo llano, todo se normalizó y me pasó hasta el apuntador.
No fue una gran experiencia, pero tras el alta continué entrenando en el club Nou Barris situado cerca del Institut Guttmann. Cruzaba toda Barcelona 2-3 días por semana, hacía mi sesión de pesas y de vuelta a casa. Después de un accidente bastante aparatoso en una carrera popular en Sant Pedor decidí centrarme solo en los lanzamientos de peso, disco y jabalina. Era bastante complejo. Gran parte de mi concentración y mis movimientos se dedicaban a mantener el equilibrio sobre la silla de lanzamiento. Y luego ya, si eso, intentaba arrojar lo que llevara en la mano tan lejos como pudiera.
No estuve vinculado al club mucho tiempo y, después de dejarlo por una lesión en el hombro, no volví a entrenar. Nunca tuve como objetivo iniciar una carrera deportiva o conseguir plaza para unos Juegos. Simplemente sentí la necesidad de entrenar, ocupar mi tiempo y hacerlo lo mejor posible. Y sí. Fui el mejor, por lo menos en España. Y es una lástima que casi 30 años más tarde sigan siendo mías las mejores marcas en lanzamiento de peso, disco y jabalina de la categoría F51.
¿Y a qué viene todo esto? A nada en particular. Llueve, es domingo, ya se están cerrando la noche y el cielo y sentía la necesidad de escribir. Sin objetivo. Sin rumbo. Solo por dejarme llevar.
