Turistopia 2013 (basado en hechos reales)

Habían pasado ya dos semana. A la velocidad que circula la vida en estos tiempos, podía considerarse que eran ya demasiados días para escribir un artículo sobre el congreso, y más aún para una persona como él, que suele teclear con el corazón en los dedos. De camino a casa pensaba: “¿Cómo empiezo? Ya no es momento de ser espontáneo. Todo aquello que quedó a flor de piel ya no sé dónde está. Y si no es así…“.

Nada más entrar se dirigió a la cocina y se sirvió una copita de vino. “Lo que daría yo ahora por una de aquellas hamburguesitas del networking“, pensó. Trajo de la habitación el iPad que había quedado abandonado 15 días en un cajón y lo puso sobre la mesa. Lo miró fijamente mientras paladeaba un segundo trago. “Vamos allá“, se dijo.

La sorpresa al abrir la tapa de la tablet fue mayúscula. De repente, y de manera inesperada, un olor fresco, como de naranja, se coló nariz arriba y activó zonas del cerebro que parecían dormidas. La teoría que explicó @albertmajos en la que relacionaba olores y vivencias cobraba todo su sentido. El aroma tan divertido que habían creado para Turistopía hizo que nuestro amigo se transportara de nuevo al salón del Restaurante Gaztañaga.

Como un navajo puesto de peyote, comenzó a recordar… Ya no vale ver, sino que lo que prima en el turismo (¿y en la vida?) es sentir y hacer sentir. Tenemos Google StreetView y millones de fotos en la red con las que quizá podamos visitar lugares con mayor detalle, pero… lo que hace un destino único son las circunstancias que lo rodean. Provoquemos unas que impacten al turista de manera que sus expectativas se vean superadas. Sorprende. Muestra cosas que no muestra nadie, o enseña lo mismo desde una perspectiva diferente. Emociona. Cuenta con el valor humano, que es lo que hace único un lugar. Apasiona. Sólo desde la sinceridad de tus actos podrás transmitir lo que deseas. Facilita. Haz un destino para todos, en el que nadie se sienta excluído.

Despertó del trance, aturdido por todo aquello que acababa de pasar por su mente y su piel. La culpable, la tira aromática con el olor creado para Turistopía, se había quedado atrapada allí durante los 15 días. Era lo que necesitaba. Volver a palpar lo mismo que aquella tarde tan intensa. Ahora, sin temor, ya podrá ponerse a ello.

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marctorrano

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