¿Cuándo comenzamos a ser?
Con esta pregunta quise comenzar escribiendo mis memorias hace cosa de un año. El 9 de mayo de 2024 se cumplieron 50 años de la primera prueba de mi existencia. Ese día, creo yo, debería celebrar mi cumpleaños. El 14 de enero solo se conmemora el aniversario de mi salida al exterior, de mi primera bocanada de aire, del primer contacto con la piel de un ser humano… El 9 de mayo de 1974, en cambio, comencé a ser porque mi intención de convertirme en un ser pluricelular provocó que dos personas empezaran a hacerme un hueco en el mundo. No somos ingleses. No es lo mismo ser que estar.
Quizá leas esto y pienses que es una ida de olla de las buenas, pero el concepto que intento expresar queda más claro si piensas en todas esas personas relevantes de las que se celebra el 200, 300, 500 aniversario de su nacimiento. Ya no están, pero siguen siendo porque se las recuerda y porque el paso de su vida ha dejado huella. Esa misma huella también comienza a dejarse, a menor escala, cuando se hace realidad la idea de tener un miembro más en la familia. Que sea a menor escala no significa que sea menos importante. Mira lo pequeños que son los virus y las bacterias y la lían parda cuando quieren.
No te voy a engañar. Me he sentado (¡ja!) con un té delante del teclado sin tener muy claro qué escribir. Mi única intención es retomar el hábito de escribir. Llevo un tiempo recuperando y releyendo artículos de mi blog y me ha entrado algo de nostalgia recordando a ese yo que disfrutaba dándole al teclado. Es algo que suele ocurrirme cuando la vida me lleva a un ‘fundido a negro’.
Como decía al principio, hace mucho que me ronda la cabeza comenzar a escribir mis memorias. Hace un año decidí hacerlo pero realmente no me he puesto manos a la obra. Quizá sea porque no había encontrado el momento, supongo. Quizá sea porque siempre intento encontrar el momento adecuado cuando no existe. Quizá ese momento sea ahora.
Así que, aquí estoy. Saltando al vacío.
No tengo ni idea de a dónde me va a llevar la vida. Y me encanta. Solo sé que quiero compartir este viaje con vosotros. Quiero encontrar algo nuevo. Algo aún por descubrir. Algo dentro de mí.
De todo o que me ha pasado en la vida saco tres conclusiones:
Dani Senabre — Fundido a negro
- Si haces algo por los motivos adecuados, lo más normal es que salga bien. Pero al final da igual si sale bien o no. Lo único que importa es que lo hagas.
- Lo que diga todo el mundo te tiene que importar una puta mierda.
- Ni tú, ni yo, ni nadie puede elegir cuántos fundidos a negro se va a encontrar en la vida. Pero sí podemos hacer que la siguiente escena sea mejor.
