Què necessites de mi, Dani Senabre?

Hoy no debería estar escribiendo esto. Y no por el texto en sí, sino porque tenía pensado hablar sobre gente “rara”, o más concretamente sobre cómo antes huíamos de ser especiales y ahora lo cool es ser diferente. Aunque, en cierta manera, no me desviaré del tema porque acabaré hablando de gente genuina.

Antes de llegar a esa persona en concreto creo que debo explicar mi relación con la emisora RAC1. Esta radio se ha convertido, en los últimos años, en el último vínculo que me une a Catalunya (con ‘ny’). Y no me refiero al territorio en sí, porque allí tengo amigos y familia, sino a un sentimiento. Y tampoco me refiero al independentismo, ya que parece que ella, RAC1, y yo hemos ido tomando caminos divergentes en ese aspecto. Es… no sé cómo explicarlo. Como aquel que abre una puerta y sabe que está en casa. Abro la app en el móvil, escucho la voz catalana de Basté, Pou, els Òscars de La Competència… y es sentirme a gusto. Tranquilo. Convencido de que cualquier día podría pasar por esa emisora, sentarme en cualquier silla de uno de sus estudios o redacciones (si pudiera abandonar fácilmente la mía) y poner los pies encima de la mesa mientras observo cómo se trabaja allí.

Hablando como oyente, creo que la emisora ha experimentado, esta temporada, el mayor cambio desde que Minoria Absoluta desapareció de su programación. Y en lo que afecta a mi rutina lo he notado en dos aspectos, y ambos en lo que a la programación deportiva se refiere: la desaparición de Jordi Costa y Sònia Gelmà de las retransmisiones de los partidos del Barça, y la sustitución de Dani Senabre el frente del programa deportivo nocturno de esa cadena. Para ser sinceros, me chocó muchísimo el primero. El estilo directo y en ocasiones cargado de hijoputismo de Jordi Costa se echa mucho de menos. Y también su relación amor-odio con la Gelmà. Y que la pobre muchacha fuera siempre la diana de los comentarios de muchos de los integrantes de El Barça juga a RAC1. Alguien que escuchara el programa por primera vez durante la temporada pasada probablemente haya tildado a los comentaristas de machistas en algún momento. No creo que fuera el caso, aunque también es cierto que yo podría estar equivocado. Hay situaciones que uno acaba normalizando porque “siempre ha sido así”, y de esa manera acaban pasando desapercibidos ciertos comportamientos.

El relevo de Senabre me ha ido afectando de manera más lenta, probablemente porque era un programa que escuchaba de vez en cuando y no le prestaba mucha atención. Más bien lo tenía de fondo a la hora de la ducha y cuando me iba a dormir. Primero fue el estilo del devantal, de la entradilla del Tu diràs. No se le notaba encorsetado, ni siquiera parecía que leyera texto… Más tarde fue el acompañamiento musical. Echo mucho de menos los temas que sonaban como transición entre secciones. Esa marca de la casa que, como he podido comprobar esta semana, le daba un toque personal y genuino a su espacio. ¿Que por qué lo he comprobado esta semana? Porque, gracias a Xosé Castro, he reencontrado a Dani Senabre.

No quiero destriparte el vídeo. Tienes que verlo. En Twitter y Facebook he dicho que está a la altura del corto de Pixar que está dando la vuelta a Internet en cuanto a enseñanza vital se refiere. Él me ha dicho que no hay pa’ tanto, pero discrepo. Quizá sea porque se explica una historia real, personal y palpable detrás. No lo sé. Lo cierto es que me ha removido cosas y me ha hecho querer saber más de él y, sobretodo, del por qué de su marcha su despido de RAC1. Artículos como éste me han hecho hilar cosas. Y, sobretodo, escuchar su despedida del programa deportivo que presentó y mantuvo líder de audiencia durante cinco años, 15 EGMs, consecutivos.

Hay muchos detalles, muchos, de esa despedida que han provocado que empatice todavía más con él. Sin conocerlo no puedo hacer otra cosa que desearle que todo le vaya bien porque, de una manera inconsciente y totalmente irracional, estoy convencido de que se lo merece. Probablemente porque, como bien dice Xosé en su entrada de Facebook, sea directo e inspirador. Puede que esté hambriento de discursos claros, realistas y, a pesar de ello, esperanzadores. Y el de Dani lo es.

Acabo. Solo quería que, si no conocías el vídeo, lo descubrieras. Y también preguntarle a él directamente algo referente a esta nueva etapa que emprende:

Què necessites de mi, Dani?

Author Details

marctorrano

Deja un comentario