Pueblos del mundo, extinguíos – Siniestro total #day17

Día 17, día de karaoke. Hoy toca compartir un tema que haya cantado a dúo alguna vez. La verdad es que podría haberme marcado una licencia y haber escogido Here comes the weekend de Roxette porque la interpreté a dúo con mi primera novia “de verdad” en el teatro de, colegio, pero… aquello era playback (o lip sync que le llaman ahora). Finalmente no he usado ese comodín porque la sensación de ridiculous en un karaoke es mayor (o no. Depende de la ingesta de alcohol). Así que hoy toca recordar tiempos mozos con Pueblos del mundo, extinguíos.

Si lo primero que te viene a la cabeza al ver la imagen destacada de este post es: “¡Vaya pedazo de CD!”, eso es sinónimo de que no has vivido los años dorados (nunca mejor dicho) de los karaoke con Laser Disc. En concreto tengo el recuerdo de dos lugares en los que llegamos a cantar muchísimo en mi época de adolescencia/juventud: el que había en Malgrat y en el que llegamos a pasar muchas tardes enteras por el precio de una Coca-Cola y el “Haceros Especiales” de Barcelona en el que la bebida ya pasó a ser cerveza. Tengo también el vago recuerdo de haber entrado una vez a cantar a Nick Havana, también en mi ciudad natal. Era de noche, recuerdo vasos de tubo con hielos… es todo muy confuso, la verdad.

En mi época más temprana recuerdo que asegurábamos el tiro y solo cantábamos temas de grupos españoles: Duncan Dhu, El último de la fila… incluso Mocedades y su “Eres tú” había sido destrozado por nuestras cuerdas vocales en alguna ocasión. Más tarde, en los años preuniversitarios me desgañitava con Sex Pistols, o incluso nos atrevimos con Bohemian Rhapsody (que Freddie nos perdone). Hay un tema que sirve de nexo entre ambos tiempos, y es el que da título a este post, y el seleccionado para compartir hoy.

Recuerdo, no sé en qué época del año, que fuimos unos cuantos compañeros de instituto a pasar unos días al caravaning en el que pasé los fines de semana y las vacaciones de los 14 a los 22 aproximadamente, cerca de Malgrat. Fuimos a ese karaoke en el que cambié la Coca-Cola por mediana de Estrella Damm y me subí al escenario, creo recordar que con Sergi, para empezar a gritar que ya no hay trilobites en el mar.

Es curioso como funciona la memoria. No recordaba esos días, pero fue poner el vídeo que tienes aquí abajo y desencadenarse multitud de recuerdos a partir del “Esas palmas, coño” que entonamos en aquel local que solo ocupábamos un grupo de unos 6 “jóvenes rebeldes”. Madre mía… qué tiempos aquellos.

Imagen destacada: Laser and video discs 24 de Windell Oskay

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