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Butterflies instead

El món sencer s’enfonsa al teu voltant. Cau. Mires avall i veus com el terra s’enfonsa sota els peus. Hauries d’apretar a còrrer; mirar a una altra banda i cercar una sortida. Però en un primer moment la por et glaça el cervell, i tot seguit el coll, els braços i la resta del cos. La situació s’apodera de tu i no hi pots fer res. Veus com el buit del no res, com l’absència més absoluta de tot allò que necessites, o la soledat que mai has pogut soportar, o la depressió que pensaves que havies deixat enrera, s’abalança sobre teu amb el desig d’engolir-te.

Llavors el maluc gira i el gel que t’atrapa s’esquerda. L’instint de supervivència agafa les regnes de tu i et fa girar cua per còrrer. Còrrer. Sense mirar enrera, amb els punys tancats i a una velocitat que no podies assolir. Amb la sang bullint que et recorre tot i et dóna forces per no defallir fins arribar al teu refugi. Entres a la teva habitació, tanques amb clau per deixar aquest maleït buit fora i et llences a sobre el llit.

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El banco

Érase una vez que se era un banco de madera. Su creador lo construyó porque pensó que era buena idea poner al otro lado del camino que pasaba por delante de su casa un lugar donde los caminantes pudieran descansar. Así que se puso manos a la obra y diseño un precioso y cómodo banco en madera de pino y lo ubicó justo delante de su casa. Los primeros excursionista que pasaron por allí no tardaron en agradecerlo y aprovechaban a veces para tomar un tentempié o incluso para comer unos bocadillos y reponer fuerzas más contundentemente.

Un día, una chica que pasaba a menudo por las tardes por allí, se miró el banco de reojo. Miró a un lado, al otro y, después de asegurarse de que nadie la veía, se desató el jersey que llevaba anudado a la cintura y, acomodándolo a modo de almohada, se estiró sobre el banco a dormir la siesta.

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Cazador cazado

Llegó con cara triste y se sentó ante una de las pocas mesas libres que quedaban en la terraza. Su rostro mostraba todavía el rastro de un llanto reciente, aunque parcialmente disimulado por unas enormes gafas de sol. Sacó un cigarrillo de la cajetilla con dificultades debido los temblores de sus manos.

[ … pobre. Está atacada de los nervios. ¿qué le debe haber pasado? … ]

Revolvía con ansia el bolso en busca del encendedor, como si encontrarlo fuera a dar luz a algo más que su pitillo, cuando llegó el camarero ofreciéndole todo cuanto necesitaba en ese momento. Pero ella solo aceptó la lumbre, y le pidió una copa de vino.

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Tulipes

Et regalo tulipes.
Moltes, perquè no puc totes.
Les deixo a la teva vora
per a que et sonriguin per mi.

Solen ser liles i taronges,
però també blaus del mar que enyores,
roses, gros, blancs,
o fins i tot vermells.

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Nodreix l’amor

Nodreix l’amor de pensaments i absència,
i així traurà meravellosa flor;
menysprea el pas de tota complacència
que no et vinga per via del dolor.
No esperis altre do que el de tes llàgrimes
ni vulles més consol que els teus sospirs:
la paraula millor la tens a l’ànima,
i el bes més dolç te’l daren els zefirs.
Mai seria l’aimada en sa presència
com és ara en la teva adoració.
Nodreix l’amor de pensaments i absència,
i així traurà meravellosa flor.

Joan Maragall

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Entre el mar y las estrellas

Ella vive en algún lugar entre el mar y las estrellas. A medio camino entre la realidad terrenal y los sueños celestes. Balanceándose y buscando el equilibrio entre sus ilusiones y seguir pisando el suelo. Intentando no elevarse demasiado para no perder el mundo de vista mientras con el rabillo del ojo tiene controladas sus metas vitales. Tic, tac, … Y el tiempo pasa … Tic, tac.

En algún lugar del universo ella descansa, se mira y se dibuja cada día. Unos días con trazo ligero, otros con dificultades incluso para sostener el lápiz. Pero mano firme, aunque solamente sea esbozada.

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Dr. Amor

—Servicio de urgencias del Dr. Amor. ¿En qué puedo ayudarle?
—Hola. Eehh… Necesito los servicios del Dr. Amor urgentemente.
—¿Qué edad tiene usted?
—Mmm… Treinta y pocos
—¿De qué se trata? ¿Infidelidad de su pareja? ¿Amor no correspondido?
—No, no. Ninguno de esos. Es algo más complicado…
—A ver… ¿Enamoramiento de una amistad de toda la vida? ¿Enamoramiento adolescente? – La operadora se dio cuenta que no tenía ningún sentido ese caso.
—Bueno… Mi dolencia puede venir dada por eso, pero el problema es que tengo el corazón algo dañado, por no decir bastante. Y cada vez me cuesta más tirar de él.

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Maruxa

Maruxa es optimista por naturaleza. A todo lo que le ocurre le saca inmediatamente su lado positivo. Se podría pensar también que es una mujer fuerte, entera. No pondremos en duda que también podría serlo, pero no es la cualidad por la que destaca. Tiene la facilidad de reconvertir todo lo malo en algo bueno.

Si se rompiera una pierna, por ejemplo, no se lamentaría de ello. Viviría la experiencia y se alimentaría de ella. Antes de nada respiraría aliviada por haber tenido las dos sanas antes del percance. Después haría de su cojera algo

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Los amantes imantados

Sólo se ven los fines de semana. Durante los cinco días laborables no deja de pensar en ella ni un segundo. Vive y trabaja únicamente para salir zumbando con el coche el viernes a la salida del trabajo en dirección al aeropuerto. Y en el instante que su vista la reconoce, su corazón se dispara y sus piernas corren hacia ella hasta que ambos se placan en el aire y sus cuerpos se unen para no volverse a separar hasta el domingo.

Esos dos días y medio están permanentemente juntos. No se dan respiro. Pero son caracteres tan pasionales, tan iguales, … Intentaron llevar una vida de pareja convencional, pero les fue imposible. Cuando se ponen a ese nivel se repelen. Sus puntos de vista en muchos aspectos están separados por

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Sorpresa, sorpresa

A Glink le divirtió mucho cuando lo escuchó ese sonido. A priori no era algo que un humano podría calificar como bonito, pero sí podía asemejarse al crepitar de unos trozos de leña ardiendo en el fuego. Así que cuando dejó de oírlo necesitó más.

Fue a buscar a Brodolar, su amigo del alma. En la aldea no daban crédito como dos seres tan diferentes y con edades tan dispares podían haber entablado una amistad tan fuerte. Y aún más sabiendo que los Guibör, especie a la que

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