Mujer que no tendré – Pedro Guerra #day27

Día 27 del retro de los 30 días de canciones. En esta ocasión toca un tema que me rompa el corazón, y de nuevo es uno de esos que tengo meridianamente claro. Se trata de Mujer que no tendré, de Pedro Guerra.

En 1995 se editaba el álbum Golosinas. En febrero de ese mismo año tuve un accidente de moto que me causó una lesión medular completa a nivel de la sexta cervical. Eso tuvo algunos efectos colaterales, como perder movilidad, sensibilidad, o la novia. En ese momento me dijo que lo dejaba porque ella se había prometido de pequeña no estar nunca con alguien discapacitado (sic). Con el tiempo y la perspectiva se da cuenta de que eso lo utilizó como una excusa. Ella tenía 18 años, no llevábamos mucho tiempo juntos… pero en aquel momento, cuando uno está enamorado y ella ha estado más o menos junto a ti durante los cuatro primeros meses, pues esas palabras se incrustan en el recuerdo de tal manera que se quedan allí de por vida.

Mujer que no tendré
que no adivinará
mis buenas luces

Recuerdo una conversación con la secretaria de la planta de lesionados medulares, a quien firmábamos los pases de fin de semana para irnos a casa. Hablando con ella sobre lo ocurrido, lo jodido que estaba y el sentir que nunca más me iba a enamorar de alguien (¡JA!) me dijo algo que convertí en mantra y que a día de hoy me repito cuando estoy de bajón: “Eres joven. Volverás a querer a alguien. Pero más importante que eso es convencerte de que mereces que alguien te quiera y debes dejar que lo hagan”. En aquel momento no le di mucha importancia pero más tarde, al empezar de nuevo a salir y tomar una rutina de ocio, lo entendí perfectamente.

Mujer que no tendré
que nunca sufrirá
mis malos ratos

Porque vas a bares, fiestas, discotecas… y notas que las tías te miran más que antes, y no (solo) porque estés cañón. Ahora llamas más la atención y no quieres confundir interés con curiosidad, así que no te acercas para no cagarla, o desconfías cuando se acercan a ti. Y un día alguien toma la confianza necesaria para sentarte en tus rodillas y besarte, pero piensas que nunca irá más allá porque nadie querrá añadirte a ti en las preocupaciones de su vida. Entonces en cuando uno recuerda aquellas palabras y se da cuenta de que no vale la pena o pensar ni convencerse de que esa es la “mujer que no tendré”. Es mejor permitirse el acercamiento y esperar que sea ella, o la vida, quien responda.

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marctorrano

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