Miradas de 180º (II)

Como (casi) todos los críos de mi edad, en algún momento de mi vida me he puesto a gritar como un poseso agarrado a la valla que rodeaba el patio del colegio, aquello de:

¡¡Señor!! ¡Señor!! ¡¡LA PELOTA!!

Con 40 años vividos han sido muchas las veces que he escuchado esa frase estando yo al otro lado. Y siempre con esa ligera sensación punzante, ese ¡ay! que te hace recordar cuando le dabas patadas a la pelota, despreocupado. ¡Qué tiempos aquellos!

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