Los domingos por la tarde…

¿Qué se hace los domingos en ese periodo de tiempo que transcurre desde el final de la sobremesa hasta el momento en el que te tapas con la manta hasta la nariz? Si no te gusta el fútbol, quiero decir. Son unas horas en las que descansar del fin de semana para poder afrontar con garantías el temido lunes. Yo hoy la aproveché para afeitarme.

Y he tenido trabajo porque la barba estaba ya bastante poblada. Por primera vez en el invierno he notado frío en la cara (y eso que no hace ni gota). ¿Qué razón había para quitarme todo ese pelo que me ha acompañado durante meses? Ni idea. Bueno… eso era al principio. Después, al mirarme al espejo, me he dado cuenta que necesitaba mirarme a la cara, desnudo, y preguntarme qué estoy haciendo. Así, en general. Y lo cierto es que cuesta contestarse a uno mismo mientras se mira a los ojos. A pesar de verte sin ropa, te das cuenta que por dentro hay capas que cuesta atravesar.

También necesitaba verme diferente. Se avecinan cambios y es mejor empezar a adaptarse a lo que va a venir. Puede parecer una tontería pero las primeras veces que me mire al espejo después de la rasurada se oirá internamente un “¡Joder!” del susto. Más vale habituarse a los sobresaltos y así acabar sorprendiendo a los propios miedos.

Los miedos… Hoy en Facebook me he cruzado con una foto de Neorrabioso que me ha encantado. Aparece, como siempre, una frase escrita en el lateral de un contenedor de basura: “Siempre es digna la derrota del kamikaze, pero qué triste el que perdió por el puro miedo a perder”.


Qué grande es Quique González… Me enamora que me descubran música y autores, y el momento en el que Marta me regaló el CD Ajuste de cuentas se quedará en mi recuerdo como uno de los especiales. Evidentemente he perdido la cuenta de las veces que lo he escuchado. El título del tema Kamikazes enamorados me llamó mucho la atención. Es que, ¿se puede estar enamorado y no ser un kamikaze? Ya sea de manera consciente o no, uno lo es. Se tira en picado sin importar lo que ocurra. Luego ya será cuestión de descubrir si el viaje acaba con nuestro avión estrellado y recogido en un enorme abrazo.

Fotografía, música, escritura… Bonita mezcla para un domingo de divagaciones.

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