Las dificultades de vivir en el paraíso

El paraíso no está exento de pequeñas incomodidades que puedan joderte el día, ya sean físicas o enquistadas en personas. Algo, o alguien, puede hacer que un día maravilloso se vuelva horrible y te hiele por dentro.

Pueblo pequeño, infierno grande

Pasar del anonimato de una ciudad a la exposición de un pueblo es impactante, para bien y para mal. Te puedes encontrar con que el tipo que te pone el combustible en la gasolinera, y a quien no conoces de nada, te diga que le encantan las fotos que haces y te anime a seguir con ello. Pero también puedes salir a la calle y encontrarte con que a alguien le ha dado por empapelar en centro del pueblo con tu cara bajo el título de “acosador”. Y sin razón aparente.

Lo bueno, tras una experiencia así, es que si gozas de falta de privacidad es fácil desmontar una mentira de ese calibre. Lo malo es que si eres una persona reservada, los rumores vuelan.

Aún así, me quedo con el paraíso. Aunque sea muy fácil propagar incendios.

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marctorrano

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