Insomnia

El objetivo de este artículo es sencillo: recordarme a mí mismo la idea que se me ocurrió mientras me tomaba el café doble de la mañana. Eso de beber café es algo es que no hacía desde hace mucho tiempo porque, como decían Extremoduro, «me estoy quitando» (bueno, del café y más cosas pero eso es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión). La culpa de esa recaída la tuvo el sueño acumulado tras encadenar varias noches durmiendo poco.

No sé si te pasa a ti pero esos momentos de agotamiento extremo tienen un no sé qué. Estás para el arrastre, cierto. Pero hay veces que en ese estado de ralentí físico y mental despunta un pensamiento que, si conservas la entereza y cordura suficientes como para anotarlo o marcarlo en cerebro, puede ser el germen de una idea brillante.

Eso se verá con el tiempo, claro. Tiempo y trabajo. Constancia. Palabras que, si soy honesto conmigo mismo, para mí han quedado vacías de significado. En lo mental sigo tan perjudicado como siempre (si no más y no me he dado cuenta) pero en lo físico la situación ya va cuesta abajo desde hace tiempo. ¿Irremediable? Pues sí porque, como me dijo Raúl hace tiempo, la pila (la de años que llevamos de desgaste en el cuerpo de cada uno) se nota. Lo que sí debería debo es pisar un poco el pedal de freno porque no es buena idea ir a tumba abierta.

En fin, que me voy por las ramas, que este texto solo era un recordatorio para mí de mis lecturas de infancia: ‘Elige tu propia aventura’ y ‘La historia interminable’. Recuérdalo.


Foto de Megan te Boekhorst en Unsplash

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