Iluminaciones

Hace cosa de un mes apareció por la oficina una mujer desesperada (no exagero) por encontrar un piso de alquiler para pasar las vacaciones de verano, y lo necesitaba para ese mismo día. Contextualicemos: mujer joven busca alojamiento para 2 familias el 1 de agosto en Laredo y de manera inmediata. Razón: el piso que habían contratado para pasar sus vacaciones tenía, según sus palabras, “una capa de mierda que no se había limpiado en años”. Se fue de la oficina desconsolada porque el agente inmobiliario que trabaja con nosotros no gestiona alquileres vacacionales, pero me comprometí a avisarla si encontraba algo. Y así lo hice, pero afortunadamente ella fue más rápida y pudo solucionar el problema.

Esta chica se va mañana, pero antes se ha acercado a traerme un detalle en agradecimiento por haberme preocupado. Tras una breve conversación en la que me ha explicado que han disfrutado del agosto, se ha despedido. Y ha sido entonces cuando me he dado cuenta de qué era el regalo: una cinta de la medida de la Virgen del Pilar.

Alguien que no me conoce de nada y a quien no conozco de nada me ha regalado esto #truestory

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Mi primera reacción ha sido de total estupefacción. No la conozco de nada, y tampoco ella a mí. ¿Qué le impulsa a regalarme un símbolo religioso? Es una opción tan sumamente personal que incluso me lo he llegado a tomar como una ofensa. He llamado a una buena amiga y le he comentado la situación. A medida que leía la descripción de la cinta y su finalidad me iba enervando más y más, hasta el punto de no poder reprimirme. Si en mi perfil personal dejaba un mensaje aséptico, en el de Siéntate Conmigo he sido algo más vehemente porque he comenzado a imaginar las razones que pueden haberle impulsado a regalarme algo así.

Las horas han ido pasando y mis ánimos, calmándose. También ha habido algún feedback a mi publicación que me ha dado un punto de vista algo diferente y eso, sumado a que le he estado dando vueltas al asunto, me ha hecho concluir que:

  • No soy nadie para hacer hipótesis sobre las razones que ha llevado a esa persona a tener ese detalle en concreto conmigo
  • A veces nos empeñamos en ser rebuscado y encontrar “la trampa”. Lo importante no es el qué, sino el por qué. De haberme traído una croqueta líquida de jamón del Somera hubiera acertado de lleno y, al fin y al cabo, la intención es la misma: agradecerme que me preocupara por su situación
  • Que el mensaje compartido desde Siéntate Conmigo es pertinente y se va a quedar. Porque igual está pagando una justa por varios pecadores, pero es algo que avanzado el siglo XXI todavía nos encontramos: somos pobrecitos enfermos, aunque no lo seamos. Una lesión medular es algo definitivo e irreversible. No se puede curar. No sufro por rodar en lugar de caminar. Lo que hace sufrir son (y ahora no hablo por ella) las actitudes de ciertas personas con respecto a nuestro colectivo
  • Que ya vivo de forma positiva, pero no santificante (ni ganas, ciertamente)

Pero la cuestión es: ¿qué hace un ateo convencido con este regalo? A esa pregunta ha respondido el señor Merovingio en Matrix Reloaded con una de mis frases de cabecera.

Como les dije en su día, uno no escapa a la naturaleza del universo, ella les ha traído de nuevo ante mí, donde otros ven coincidencia, yo veo consecuencia. Donde otros ven casualidad, yo veo… Causalidad

La causalidad me decía que debía regalárselo a una persona, pero resulta que esa persona me dice que me hizo exactamente el mismo regalo hace casi un año. Y claro… conociendo mi memoria no puedo llevarle la contraria. Así que se quedará en el coche, junto al rosario. Sí… has leído bien. Mejor no preguntes.

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marctorrano

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