Guía no oficial para crear una “acción poética” y así evitar desengaños

El fenómeno viral #AlbayAlex (ver enlace por si no sabes de que te estoy hablando) en el que Álex buscaba desesperadamente a Alba después de unos besos el jueves de la fiesta de la Mercé en Barcelona ha resultado ser una mentira. Un engaño. Hay mucha gente que sigue considerándolo un acto bonito y de hermosura poética porque ha hecho que todos creamos en el amor. Perfecto. Pero, ¿y a partir de hoy? ¿Cómo vamos a reaccionar cuando volvamos a ver algo similar? ¿Nos entrarán dudas y no colaboraremos? Aunque la mayoría sigue pensando que ha sido algo precioso, otros nos sentimos estafados con esta “acción poética”. Para evitar males posteriores, me he decidido a crear una guía (no oficial) de solo 3 puntos para todas aquellas personas que se decidan a llevar a cabo una acción de estas características.

1. No des un número de teléfono de contacto

Nunca. Jamás. Si es falso (8 dígitos, comienza por 555) se te el plumero. Si usas uno al azar, alguien va a odiarte por los siglos de los siglos. Y si usas el tuyo, va a caer sobre ti la sospecha de que pretendías conseguir fama y entrevistas en periódicos para hacerte eco de tu Facebook y nombre (o pseudónimo). Usa una dirección de correo (una cuenta de Twitter, Instagram, Facebook… lo que sea) que identifique tu mensaje y da respuestas desde ella.

2. No uses una etiqueta

Si se convierte en un fenómeo viral te vas a enterar. ¿Para qué quieres etiquetar tu acción? ¿Para medir la repercusión? Estamos hablando de una acción poética. De sentimientos. ¿Cómo mides la emoción que has causado en la gente que ha recibdo tu mensaje? Porque se escribe para eso, ¿verdad? Para emocionar. ¿O para saber cuanta gente te lee o se hace eco? El único sentido que le veo es que, a posteriori, quieras prolongarla.

3. Una vez descubierto el pastel, no saques pecho

Y tampoco vayas de persona interesante como si fuera un dilema existencial desvelar el secreto rollo “He dudado mucho antes de decidir si contar o no lo que realmente se esconde debajo de la historia…“. No hay para tanto, y el uso de un cliché tan extendido, en un escritor o escritora, queda fatal. Eso sí: muestra igual receptividad por los comentarios positivos como por los negativos. Hablamos de emociones y todas son respetables. Cuando alguien libera un texto al mundo deja de ser suyo y pasa a ser de los lectores. Todos tienen razón cuando hablan de lo que tu acción les ha causado. Es de primero de escritura.

Firmado: un pseudoescritor envidioso por todas las emociones que han provocado #AlbayAlex

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