Flores a la guerra

A las 18:47:09 de hoy hará exactamente 13 años que hice esta foto. Hay decisiones que cambian vidas, y dicen que hay fotografías que provocan el mismo efecto. Ese 26 de agosto de 2013, cuando me acercaba al abandonado y apuntalado Hotel Florida, no sabía a lo que iba ni qué me iba a encontrar allí dentro. Lo que sé ahora es que la propuesta de pasar 5 días tirando fotos me ha cambiado la manera de vivir Laredo.

Hace años Fernando Baylet publicó una entrevista a Luis Sánchez en un pseudomedio de comunicación que creé en Laredo (uno de tantos proyectos fallidos aprendizajes). En ella Luis soltó 3 palabras que, desde que las leí, aparecen en mi cerebro a menudo (y más en verano) como luces de neón rojas: «Laredo te fagocita». Para alguien de aquí esa frase puede parecerle una exageración, pero para alguien que ha venido de fuera, que ha pasado aquí algún que otro verano y ha acabado haciendo de Laredo el «Berlín» de Coque Malla, es una realidad. Por lo menos, para mí. Y la Batalla de Flores hace lo mismo: te atrapa con sus raíces y, cuando quieres darte cuenta, ya eres abono para la fiesta.

Ese agosto de 2013 llevaba instalado en Cantabria tres años y medio. No tengo ni idea de lo que pensaría la tropa de Golayu compartiendo espacio con un tipo al que no conocían de nada, que apenas hablaba con nadie y que no paraba de hacer fotos a todo (casi 500 en total). En 2015 volvieron a participar y me sumé a la agrupación generando contenido para redes sociales, cosa que me permitió conocer a fondo cómo se trabaja en una carroza, desde el inicio hasta el final. Ahora, en 2026, participo en la fase de diseño y alguna cosa más, y sigo derrochando el mismo desparpajo comunicativo (pero ahora ya me conocen). Llegados a este punto, puedo contar con los dedos de las manos los días al año que no trabajo, hablo o pienso en esta fiesta. Bueno, añadamos también los de los pies por asegurar el tiro pero creo que no sería necesario.

Ese 26 de agosto de 2013 cayó en lunes y viví ese día con mucha ilusión. El de 2026 cae en miércoles y ya estoy agotado, y eso que yo no pongo clavo en la flor ni pincho ninguna de las 200.000 flores (dalia arriba, dalia abajo) que cubrirán cada una de nuestras carrozas este último viernes de agosto. Aun así, la ilusión alimenta las ganas inmensas de que llegue el viernes, sacar la carroza de los toldos y llevarla a pista. Como decía, uno ya es abono y le da su propio significado a los nombres de las carrozas de este año: una vez que hagan juego… es todo o nada.

La historia completa de lo que ocurrió desde ese lunes hasta el viernes del desfile de la Batalla de Flores 2013 puedes leerla en «7 días con Golayu.» (suena a libraco pero es un PDF escrito a vuelapluma sobre esos cinco días en los que no sabía ni contar los días).

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