Entre el mar y las estrellas

Ella vive en algún lugar entre el mar y las estrellas. A medio camino entre la realidad terrenal y los sueños celestes. Balanceándose y buscando el equilibrio entre sus ilusiones y seguir pisando el suelo. Intentando no elevarse demasiado para no perder el mundo de vista mientras con el rabillo del ojo tiene controladas sus metas vitales. Tic, tac, … Y el tiempo pasa … Tic, tac.

En algún lugar del universo ella descansa, se mira y se dibuja cada día. Unos días con trazo ligero, otros con dificultades incluso para sostener el lápiz. Pero mano firme, aunque solamente sea esbozada.

Sueña, porque no puede dejar de hacerlo. Porque sueña para seguir escribiendo. Porque la ilusión es una necesidad.

Escribe, porque necesita ser. Así es como se desahoga. Como se expresa. Cosiendo letras, palabras y frases que muchas veces le ayudan a reconfortar el alma.

Y él la observa. Disfruta viendo como se desenvuelve. Como se levanta, sonríe y afronta un nuevo día dispuesta a vivirlo. Y sonríen, ambos. Y él le lleva el desayuno por la mañana, aunque sea en una foto solo por llevarle una sonrisa. Un poquito, de su parte, de felicidad.

Y mientras, … tic, tac, …. el tiempo sigue su curso, … tic, tac, … permitiéndoles vivir infinidad de sensaciones y abriendo horizontes. Poniendo caminos a su alcance esperando un día que se unan en uno solo, sin importar el destino. “Abrázame”. “No. Tu a mí”.

Vive entre el mar y las estrellas un corazón de oro, acolchadito, y ribeteado en plata.

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