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Categoría: personal

Éx-odo

Hace poco tiempo volví a saber de mis ex-no-sobrinos. Ya… es una terminología un tanto extraña. Cosas de las relaciones, de las ex-parejas y de todo lo que las rodea. Sabía que era cuestión de tiempo y que, tarde o temprano, uno de los dos se crearía un perfil en alguna red social, aparecería el enlace al buscar su nombre en Google y se haría amigo/a de su tía. Y así ocurrió.

La sensación de no sentir

Hará cosa de un mes descubrí el “Viajando con Chester” en el que Risto Mejide entrevistaba a Enhamed Enhamed, nadador paralímpico (al final del artículo la tienes) ganador de 4 medallas en los juegos de Beijing. En ella hablan de cómo es la vida de un deportista de élite, de la diferencia entre lo que se paga por una medalla olímpica y una paralímpica… y, obviamente, de la ceguera de Enhamed.

Hay un momento en el que Risto le pregunta qué le respondería si le ofreciera volver a ver. Enhamed, ciego desde los 9 años, duda y lo razona explicando que él está bien como está. Que le gustaría ver ciertas cosas que le describen, como pueden ser cuadros o secuencias de algunas películas. Pero que para su vida diaria no recuperaría la visión. Es más, califica su ceguera como un gran don. Risto alucina. Y tú, que estás leyendo esto, puede que no des crédito. Pero yo le creo. Desde mi condición de discapacitado, suscribo al 100% las palabras de Enhamed.

Terapia

Escribir solía servirme como terapia. Es más barato que una consulta de psicología, no tienes que desplazarte, puedes hablar de lo que quieras y no sobre lo que te pregunten… La cuestión es que hace bastante tiempo que no lo hago. Y no será porque no haya mierda que sacar (ahora ya no es necesario abrir un periódico. Bastan las portadas). Lo cierto es que… no sé. Algo me bloquea. Quizá me he vuelto algo vago.