Cercenar

cercenar

Del lat. circināre ‘redondear, dar forma de círculo’

  1. tr. Cortar las extremidades de algo.
  2. tr. Disminuir o acortar algo. Cercenar el gasto, la familia.

No sé por qué me ha venido esta palabra a la mente este mediodía: cercenar. Conducía y mi cabeza era un hervidero de frases poéticas lapidarias (tampoco sé por qué razón) y, de repente, me ha aparecido entre etiquetas h1 la siguiente frase:

Tu indiferencia como la hoz
que cercena nuestras memorias.

Más allá de la frasecita (que puede tener su aquel), me ha impactado la sonoridad de ese verbo. Cercenar. Decapitar es larga, arrancar es violenta, segar evoca al mundo rural, borrar es genérica… en cambio, cercenar me ha parecido sublime. Es como si se cortara en dos golpes. Dos pases de hoja. El primer zas corta por completo y el segundo, de vuelta, asegura que no quede ningún hilo de unión vivo. Cer-cenar.

Están siendo días complicados estos últimos. Estos cambios bruscos de temperatura y las lluvias persistentes y hacen que un malestar general se apodere de mi cuerpo, en parte provocado por la reclusión obligada en casa debido al agua (entre otras cosas). Hoy, día de tregua, he salido después de tres días seguidos encerrado.

Quizá haya sido eso, mi escapada y los rayos de sol que han empapado de mi cuerpo esta mañana, lo que me ha animado a escribir unas líneas y a proponerme un reto: escoger una palabra cada semana y escribir/grabar/fotografiar/reflexionar sobre ella.

Y lo cierto es que, pensándolo bien, la palabra cercenar se adecua a muchas historias que me han dejado tocado esta semana. Desde la sentencia del caso de La Manada pasando por el vídeo del acoso en Laredo que está dando mil vueltas en la red o el caso de Cisco perdiendo su vuelo a Vilnius. En todas me toca algo la fibra. En todas tengo algo que decir y en todas encontramos matices sobre los que reflexionar.

Espero cumplir con el reto alargar este reto muchas semanas. Por fin tengo hambre de escritura sin necesidad de que alguien lea al otro lado.

unsplash-logoJess Watters

Se vende/regala cultura física

Pues sí. Después de muchos años cogiendo cariño a libros, CDs y DVDs, y visto que en un futuro tocará hacer mudanza, pongo a disposición de toda aquella persona que quiera el material del que voy a deshacerme. Así que este post, además de servirme de inventario, lo utilizaré para publicitar lo que puede ser tuyo (si quieres). Lo iré actualizando a medida que vaya sacando cosas de las estanterías :)

Series y películas en DVD

Películas en Blu Ray

Libros en papel

Recuerdos del (antes de antes de antes de) ayer

Se dice que las emociones ayudan a fijar los conocimientos y que eso, lógicamente, facilita el aprendizaje. Es algo que, intuitivamente, ya sabíamos todos nosotros: siempre ha sido más sencillo estudiar aquellas asignaturas que nos gustaban.

Lo mismo pasa con los recuerdos, que se nos quedan fijados aquellos que más nos han impactado emocionalmente. Algo que actúa como un factor de aceleración de este proceso es la música. Quien más quien menos puede recordar qué música sonaba en momentos importantes se nuestras vidas, o al revés. Que al escuchar una melodía nos sobrevengan imágenes que creíamos ya desterradas completamente de nuestra memoria. De hecho, nos empeñamos en acompañar con una canción en concreto nuestra entrada como marido y mujer al convite del nuestra boda, escogemos los temas que formarán parte de nuestras listas de Spotify dependiendo de la actividad que vayamos a realizar…

Algunos de nosotros debemos tener mucho cuidado al sintonizar M80. Y es que escucharemos un tema, recordaremos aquel verano en que sonaba constantemebre en la radio y desde la emisora dirán que era un hit del 89. Y tú, gilipollas, empezarás a restar. 28 años ya…

Otro fijador de recuerdos, generador de emociones, es (o ha sido, para algunos) el fútbol. En 15 minutos jugará el Barça el partido de vuelta de los cuartos de final de Championbs contra la Juventus. Creo que fue ayer cuando en RAC1 se hablaba del zurdazo de Julio Alberto y del remate con la oreja de Archibald. Dos goles que dieron el pase a los culés en el ’86. Recuerdo las imágenes. No porque las haya visto en la tele en reportajes en los que se rememoren goles históricos, no. Recuerdo haber cantado esos goles en directo, delante de mi tele de 8 canales de casa; de las que tenían pulsadores. En la misma que también vi los penaltis contra el Steaua de Bucarest con aquel portero que parecía espantar abejas con los brazos.

Hace 31 años. Y ya me saben a recuerdos viejunos. Lo peor es que lo son.

Escribiendo historias… con pausa

Asisto a un curso de escritura creativa cada lunes. En él, en una de las primeras sesiones, comentamos cuales eran los lugares en los que solíamos encontrar la inspiración. Yo expliqué cuál es mi atalaya personal desde la que observo para inventar historias.

No tiene que ocurrir nada especial. Tan solo es cuestión de poner toda tu atención sobre una persona durante el tiempo necesario para que surjan preguntas sobre su vida. Es entonces cuando uno empieza a hilar una historia en la cabeza. Continue reading

10 cosas que me ha aportado 2016

Sí… cualquier día del año es bueno para girarse, mirar hacia atrás y evaluar si uno lleva la vida que desea o si se está desviando de sus objetivos (si es que los tiene). Pero ya que tenemos unas fechas en las que es habitual hacer balance, ¿por qué no aprovecharlas?

Aunque parezca mentira, me ha costado decidirme con el titulo. He barajado los conceptos “conclusiones”, “enseñanzas”, “hitos personales”… pero como va a acabar siendo un batiburrillo de todo, el genérico “cosas” se adecuaba mejor. Así que… allá vamos. Continue reading

¿Qué es lo más bonito que han hecho por ti?

En el curso de escritura creativa al que estoy asistiendo nos han puesto como tarea escribir a diario. Algunos textos los publico por aquí, otros por ahí… y otros simplemente se quedan aparcados en un rincón del disco duro o de la nube porque son cosas personales, o bien porque, honestamente, son una mierda. Pero hoy me apetecía explicar esta historia públicamente.

Preguntaba Inma Ferragud esta tarde en Facebook, vía un vídeo en YouTube: ¿qué es lo más bonito que han hecho por ti? Así, a bote pronto, no se me ocurría nada. Luego he pensado: “Joder, tío. No puede ser que nadie haya hecho nada”. Y la primera cosa que me ha venido a la mente fue un detalle que tuvo mi sobrina conmigo hará cosa de un mes, más o menos. Se acercó a mí y me pidió que me levantara de mi silla. Le dije que no podía porque tuve un accidente hace muuuuuucho tiempo, y desde entonces no puedo mover las piernas y no me puedo levantar. Entonces me dio un beso en cada rodilla, me miró y me dijo: “Es para que te cures, ¿vale tiet?”. ¿Qué? ¿Es o no es bonito?

Durante unas horas me he permitido reflexionar porque, por muy adorable que sea el detalle de Nora, tenía que haber algun otro momento en el que alguien haya hecho algo bonito por mí, y de manera consciente. Y de entre muchas que me han venido a la cabeza (muchas. Soy muy afortunado :)) hay una de la que creo que, a día de hoy, “los culpables” no saben de la dimensión emocional que tuvo para mí. Ocurrió el 3 de octubre de 2009. El día de la boda de mi hermana.

La boda se celebró en el Ayuntamiento de Laredo. Lo cierto es que, por circunstancias que no vienen al caso, la ceremonia se organizó de una manera muy familiar y se delegó en ciertas personas alguna de las tareas. La elección de las lecturas era una de ellas. La cuestión es que mi tío Joaquín, quien oficiaba el acto, en un momento dado, comenzó a decir que durante un tiempo empezaron a buscar textos que ilustraran una historia llena de amor. Que recurrieron a libros de poetas reconocidos, incluso internacionalmente, pero que no encontraron nada. Hasta que por fin se dieron cuenta de que estaban buscando muy lejos algo que tenían muy cerca, pues se dieron de bruces con un texto de un joven escritor catalán que expresaba muy bien lo que querían decir.

—Te quiero de aquí, hasta aquí mismo, dando la vuelta al universo

—Eso no lo puedes saber. Es imposible— le espondió ella

……

Ahí desconecté y dejé de escuchar. Nada más reconocer el texto tuve que morderme la mano para no montar un escándalo y convertirme en protagonista de la boda de mi hermana. Y es que lo reconocí inmediatamente a pesar de que el original está escrito en catalán. Era mío, y poca gente sabe que tenía destinataria. Esa historia la escribí para María, la persona que cambió mi concepción de lo que es el amor. Ese día teníamos planeado estar en la ceremonia juntos, de la mano, uno al lado del otro. Su leucemia no estuvo de acuerdo y se la llevó 2 meses y medio antes.

Debo reconocer que, en ese momento, el detalle fue de todo menos bonito. Fue como si me comenzaran a echar ácido sulfúrico en una herida abierta. Así lo encajé de entrada por lo que te he explicado y por alguna cosilla más que queda en la intimidad. Más adelante, durante la ceremonia, pude calmarme y ver las cosas en perspectiva. Mi familia había escogido una creación mía, moldeada con todo mi amor, para adornar uno de los días más felices de la vida de mi hermana. Y, de manera involuntaria, provocaron que la persona con la que deseaba asistir a esa boda estuviera presente y que no vaya a olvidar nunca ese momento.

Ni a propósito lo podrían haber hecho más bonito.

Què necessites de mi, Dani Senabre?

Hoy no debería estar escribiendo esto. Y no por el texto en sí, sino porque tenía pensado hablar sobre gente “rara”, o más concretamente sobre cómo antes huíamos de ser especiales y ahora lo cool es ser diferente. Aunque, en cierta manera, no me desviaré del tema porque acabaré hablando de gente genuina.

Antes de llegar a esa persona en concreto creo que debo explicar mi relación con la emisora RAC1. Esta radio se ha convertido, en los últimos años, en el último vínculo que me une a Catalunya (con ‘ny’). Y no me refiero al territorio en sí, porque allí tengo amigos y familia, sino a un sentimiento. Y tampoco me refiero al independentismo, ya que parece que ella, RAC1, y yo hemos ido tomando caminos divergentes en ese aspecto. Es… no sé cómo explicarlo. Como aquel que abre una puerta y sabe que está en casa. Abro la app en el móvil, escucho la voz catalana de Basté, Pou, els Òscars de La Competència… y es sentirme a gusto. Tranquilo. Convencido de que cualquier día podría pasar por esa emisora, sentarme en cualquier silla de uno de sus estudios o redacciones (si pudiera abandonar fácilmente la mía) y poner los pies encima de la mesa mientras observo cómo se trabaja allí.

Hablando como oyente, creo que la emisora ha experimentado, esta temporada, el mayor cambio desde que Minoria Absoluta desapareció de su programación. Y en lo que afecta a mi rutina lo he notado en dos aspectos, y ambos en lo que a la programación deportiva se refiere: la desaparición de Jordi Costa y Sònia Gelmà de las retransmisiones de los partidos del Barça, y la sustitución de Dani Senabre el frente del programa deportivo nocturno de esa cadena. Para ser sinceros, me chocó muchísimo el primero. El estilo directo y en ocasiones cargado de hijoputismo de Jordi Costa se echa mucho de menos. Y también su relación amor-odio con la Gelmà. Y que la pobre muchacha fuera siempre la diana de los comentarios de muchos de los integrantes de El Barça juga a RAC1. Alguien que escuchara el programa por primera vez durante la temporada pasada probablemente haya tildado a los comentaristas de machistas en algún momento. No creo que fuera el caso, aunque también es cierto que yo podría estar equivocado. Hay situaciones que uno acaba normalizando porque “siempre ha sido así”, y de esa manera acaban pasando desapercibidos ciertos comportamientos.

El relevo de Senabre me ha ido afectando de manera más lenta, probablemente porque era un programa que escuchaba de vez en cuando y no le prestaba mucha atención. Más bien lo tenía de fondo a la hora de la ducha y cuando me iba a dormir. Primero fue el estilo del devantal, de la entradilla del Tu diràs. No se le notaba encorsetado, ni siquiera parecía que leyera texto… Más tarde fue el acompañamiento musical. Echo mucho de menos los temas que sonaban como transición entre secciones. Esa marca de la casa que, como he podido comprobar esta semana, le daba un toque personal y genuino a su espacio. ¿Que por qué lo he comprobado esta semana? Porque, gracias a Xosé Castro, he reencontrado a Dani Senabre.

No quiero destriparte el vídeo. Tienes que verlo. En Twitter y Facebook he dicho que está a la altura del corto de Pixar que está dando la vuelta a Internet en cuanto a enseñanza vital se refiere. Él me ha dicho que no hay pa’ tanto, pero discrepo. Quizá sea porque se explica una historia real, personal y palpable detrás. No lo sé. Lo cierto es que me ha removido cosas y me ha hecho querer saber más de él y, sobretodo, del por qué de su marcha su despido de RAC1. Artículos como éste me han hecho hilar cosas. Y, sobretodo, escuchar su despedida del programa deportivo que presentó y mantuvo líder de audiencia durante cinco años, 15 EGMs, consecutivos.

Hay muchos detalles, muchos, de esa despedida que han provocado que empatice todavía más con él. Sin conocerlo no puedo hacer otra cosa que desearle que todo le vaya bien porque, de una manera inconsciente y totalmente irracional, estoy convencido de que se lo merece. Probablemente porque, como bien dice Xosé en su entrada de Facebook, sea directo e inspirador. Puede que esté hambriento de discursos claros, realistas y, a pesar de ello, esperanzadores. Y el de Dani lo es.

Acabo. Solo quería que, si no conocías el vídeo, lo descubrieras. Y también preguntarle a él directamente algo referente a esta nueva etapa que emprende:

Què necessites de mi, Dani?

El Faradio como excusa para decir que “yo soy yo… y mis bits”

Ayer comenzaron mis colaboraciones periódicas en El Faradio de la tarde. Un espacio, en principio quincenal, de unos cinco minutitos en el que daré consejos/ideas sobre el uso responsable de redes sociales y tecnología. Me hace mucha ilusión, fundamentalmente por dos razones:

  • porque mola formar parte del grupo de colaboradores de El Faradio (esto es así)
  • porque es una pequeña sección que tratará sobre tecnología privacidad en redes sociales dentro de un espacio reservado a Educación. Y eso es bien (y lo suyo).

Sinceramente, no estoy muy contento de mi intervención. Me puse muy nervioso porque vi que habíamos preparado un montón de cosas que no iban a poder entrar por falta de tiempo. Después, al reescucharlo, pensé: «Bah… no está tan mal. Y quizá se pueda sacar partido a todo lo que se queda por decir».

Así que he decidido ir publicando la preparación de todos esos programas en la red. La cuestión es: ¿Dónde? Este blog ha nacido más como un espacio de desahogo personal y no profesional. De hecho, mi vida profesional es un batiburrillo de roles que no sé muy bien cómo definir. Y como todo suele comenzar con alguna excusa, creo que esta colaboración es la ideal.

Así pues, doy por inaugurado oficialmente el blog yoymisbits.com. Que, si bien ya tiene alguna entrada, no había todavía ninguna pretensión para publicar en él de manera periódica. Ahora ya la hay.

¡Ah! Y aquí mi intervención en El Faradio de la tarde. Que aunque yo hablo en los últimos 5 minutos podéis escucharlo entero :)

Las cosas no se instauran. Las instauramos

– ¿Qué ha pasado con el jarrón?

– Se ha caído

– ¿Él solo?

Frases de madre. Todos hemos intentado escaquearnos con esa excusa. En nuestra infancia las cosas se caían o se rompían, y nunca era por nuestra culpa. El jarrón estaba allí, yo chuté la pelota y… en fin. Que el jarrón quiso esquivarla, perdió el equilibrio justo en el borde de la estantería y se cayó.

Pero crecemos y nos damos cuenta de que no es así. Las cosas no pasan, sino que siempre hay algo que las provoca. Ya no tenemos edad para escurrir el bulto y debemos aceptar nuestra parte de responsabilidad en los actos. ¿Y a qué viene todo esto? Pues porque me he dado cruenta que he soltado mi tuit 25.000 en medio de un debate que tiene algo que ver con lo que explico.

Imma y Peich me han ilustrado durante los últimos meses sobre el lenguaje sexista en los medios, y especialmente en la prensa deportiva. Y ha dado resultado, porque un titular que hace un tiempo me hubiera pasado desapercibido hoy me ha llamado muchísimo la atención: “La ‘niñita’ de Luis Enrique… y el niño de los goles de oro”. No he querido dejarlo estar, y me he puesto en contacto con Marca y con el redactor del artículo para mostrar mi disconformidad. No esperaba respuesta, pero la hubo. Y no precisamente para rectificar. Entre los tuits de respuesta de Hugo Cerezo ha habido uno que me ha indignado especialmente.

Tuit hugo cerezo

¿Quien “ha instaurado” esa palabra para hablar de los protegidos? ¿Tanta influencia tiene Pep Guardiola en el lenguaje, que una palabra suya bastó para instaurar un sentido a ‘niñita’? No. Escudarse en que “lo ha dicho Guardiola” no te exime de la responsabilidad de utilizar un lenguaje correcto, Hugo. No cuesta nada, pero nada, dejar de hacer analogías entre la debilidad y las mujeres. Quien instaura ese término sois vosotros, que lo utilizáis a la hora de escribir. Y si alguien lo utiliza en una rueda de prensa, podéis optar por no entrecomillar y darle el sentido correcto a la frase. O corregirle, que tampoco cuesta nada.

Porque… volviendo a las frases de madre. Si Pep dice que hay que tirarse de una ventana, ¿lo harías?