Balance emocional del #SantanderSW 2015

Habíamos quedado en que lo emocional deja huella y genera engagement, ¿verdad? Pues esto, sumado a que en la edición de este año ha habido miradas, palabras y situaciones que me han llegado a la patata, he decidido que mi resumen personal del #SantanderSW sea más emotivo que técnico (este ya lo publicaré en el blog de espacio3cowork). Y es que me da la impresión que este año (me) va a cambiar las cosas.

Así pues, ¿que ha provocado en mí la edición 2015 del Santander Social Weekend?

Me ha hecho sentir estúpido. Y es que no estoy estaba de acuerdo con Emilio cuando, antes de presentar la primera de las charlas, definió el programa de la edición de este año como el mejor de las tres. Para mi gusto, el de la anterior edición era más atractivo sobre el papel. @PalomaLlaneza se encargó de torpedear la línea de flotación de mis argumentos con una exposición anti-social media muy ilustrativa y necesaria. Pero ojo: anti-social media con reservas, porque…

 

Me ha entusiasmado. Después de la charla de @Cuvice_Innova y Cisco las ideas malignas los proyectos de negocio que se me ocurren son brutales. El detalle al que se ha llegado en monitorización de un dispositivo (aka persona si hablamos de wearables) te ofrece múltiples soluciones para controlar individuos mejorar ventas en negocios pequeños. Es sencillamente acongojante.

 

Me ha hecho sentir pequeño. Y es que compararse con el poderío de Movistar presentado por @pacovazquez o el caudal de conocimiento de @manuelabat me deja claro que la primera división está lejos. Pero también que hay que fijarse en la rueda del que va delante para no perder referencias. Hay que mirar para abajo sólo lara comprobar el terreno donde vas a rebotar para subir más alto.

 

Me ha divertido. Y a mi entender, con un humor sano y distendido. Creo que con un hashtag queda bastante claro: #LaSeñoraQuePreguntaSiempre. Si no entiendes la imagen que encabeza este artículo es que no estuviste allí ;)

 

Me ha rejuvenecido. Porque a pesar de pertenecer a la denominada “Generación X” me siento también cerca de la Y o la Z. El cierre del evento con @dreig me ha permitido saber que hay una distancia importante a recorrer para conectar debidamente con las generaciones anteriores, pero que no queda muy lejos. Aunque habrá que esforzarse.

 

Me ha inspirado. Porque aunque haya charlas que no he destacado, siempre aprovechas de ellas algún detalle o aprendes ciertas cosillas. Pensar en multiplataforma, evaluar la programación de mensajes en RRSS, revisar mis principios de análisis en mis webs, sopesar técnicas para monetizar blogs, tomar (más) conciencia de la guerra de datos, descubrir nuevas funcionalidades de Twitter, maneras diferentes de darse a conocer en redes sociales y de hacer presentaciones… De todo se aprende.

 

Ha hecho que me sienta (más) querido. Ya. Es una cursilada y una exageración, si quieres, porque ya me siento muy querido por mi familia y amigos. Pero conocer gente nueva, entablar conversaciones amenas y divertidas, y hacerlo en un lugar acogedor y de una organización impecable como el Hotel Santemar hace que todo sea redondo y te sientas cómodo. Como en casa.

 

Y sí. También me ha hecho sentir muy indignado por algunos comentarios. Pero, como decía Michael Ende en La Historia Interminable, “eso es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión“.

Me ha ayudado con el artículo:

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