Bailando con los dedos

Ojalá fuera fácil retomar el hábito de la escritura. Bueno… quizá eso sea sencillo porque, a decir verdad, tampoco es tan complicado pasar un rato frente al ordenador. Recopilas palabras, tejes frases, confeccionas párrafos…

Crear es otra cosa. O, mejor dicho, expresar con palabras lo que la imaginación crea es otra cosa. Porque, en ocasiones, basta con observar lo suficiente un gesto cotidiano para dotarlo de un sentido totalmente diferente. El cerebro llama a filas a los dedos para que se pongan a trabajar y… ya no recuerda cómo dar las órdenes.

Puede que ella estuviera escribiendo un simple correo. Puede que estuviera escribiendo una canción. Poco importa. Lo que yo veía eran diez dedos danzando al son de una música cerebral.

Crear es fácil. Escribir es fácil. Escribir lo que creas es lo complicado. O tal vez no. Tal vez solo requiera trabajo.

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