Press "Enter" to skip to content

Mes: enero 2017

Escribiendo historias… con pausa

Asisto a un curso de escritura creativa cada lunes. En él, en una de las primeras sesiones, comentamos cuales eran los lugares en los que solíamos encontrar la inspiración. Yo expliqué cuál es mi atalaya personal desde la que observo para inventar historias.

No tiene que ocurrir nada especial. Tan solo es cuestión de poner toda tu atención sobre una persona durante el tiempo necesario para que surjan preguntas sobre su vida. Es entonces cuando uno empieza a hilar una historia en la cabeza.

Y tú, ¿te permites frustrarte?

Lo chanantes decían que “‘hijo’ de puta hay que decirlo más”. Yo, en la línea de ellos, defiendo que en esta época que nos está tocando vivir nos frustramos poco. O menos de lo que deberíamos, creo. Así, en general.

Es que hay padres que llevan las agendas de sus hijos y saben mejor que ellos las tareas que tienen que hacer. Y lo que me parece más preocupante: no les ayudan a hacer los deberes sino que van más allá y, directamente, los hacen ellos. Estamos tendiendo a una sobreprotección y a sacarle a los chavales las castañas del fuego y no creo que esa sea la mejor manera de que aprendan.