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Mes: marzo 2010

El risc de ser diferent

Estava ocult entre tota la multitud. Qui no era més alt que ell es quedava a la mateixa alçada i no era, de cap de les maneres, veure res de tot allò que l’envoltava. Estava rodejar de verd, verd, verd i més verd. Si mirava avall, el to marronós del terra. Si mirava amunt, el blau, ataronjat, gris, vermellós, blanc i la resta de tonalitats del cel era tot el que era capaç de percebre. Llavors va decidir créixer més ràpid que la resta.

Cuestión de honor

—Como pille al hijoputa que decidió que mi cara podría definirse en estos momentos como un poema, le corto los huevos.

Álvaro, profesor de lengua del instituto, ni siquiera pudo hacer un conato de lo que sería el esbozo de una sonrisa sarcástica debido al dolor que le provocaba mover un solo músculo de la cara. Tenía el rostro completamente magullado. Los puntos de sutura no podían contener el permanente hilo de sangre que emanaba de su ceja derecha. Se veía en el espejo del ascensor con el ojo izquierdo entreabierto, ya que su compañero se declaró en huelga desde que la puntera de una bota militar impactó contra él. A pesar de los quejidos de sus ya vendadas costillas, intentaba adecentar un poco su aspecto metiéndose la camisa por dentro de los pantalones. Lo surrealista de la escena, esta vez sí, acabo provocándole una quejosa y leve risa. Intentaba pasar desapercibido delante de su mujer sacudiendo sus ropas para atravesar la puerta hecho un pincel. Un pincel con las cerdas empapadas en rojo y morado.

U mayúscula

Mi tesis doctoral la basé en la letra W. Desde bien pequeño me extrañó muchísimo que formara parte de nuestro abecedario cuando ninguna de las palabras que contenían esa letra era originariamente española. Descarté mucha de la información que recopilé por no estar bien documentada o por tener fuentes que no consideraba entonces fiables. Una de esas informaciones relataba una queja formal de la letra U ante el Alto Comisionado de las Letras Españolas. Su comparecencia ante los jueces no tenía desperdicio.

Descarat

Anava vestida tota de negre. Botes i jaqueta de cuir, pantalons texans estrets i un jersei també de color fosc. Tot i no ser posseïdora d’una gran bellesa, atreia la mirada dels homes que en aquell moment seien a las sala d’espera del doctor Grasset. Un cos primet i estilitzat, i la seva cabellera llarga i rossa cridaven l’atenció si l’observaves des del darrere. Però allò que realment els va deixar fascinats es veia a la cara. Un rostre lleugerament pigat i lliure absolutament de maquillatge, uns llavis rosats i carnosos i, sobretot, uns ulls enormes de color mel ben brillants.