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Mes: enero 2009

Vola’m a sa lluna

Hi havia una vegada una bonica princesa que, de cop i volta, va enamorar un príncep d’una cort llunyana. No es veien gaire, no; però ell, en només sentir la presència de la seva estimada, se sentia flotar.

Va haver-hi un dia en que el príncep es va atrevir a enviar-li una nota mirant d’explicar-li tots els seus sentiments, declarant-li tot el seu amor. Però, com era d’esperar, no en va tenir prou amb una, ni amb dues, ni amb tres-centes.

Mi amor pintado

Al principio no existía nada.
Tenía ante mí un lienzo blanco,
medio emborronado de anteriores dibujos.
Si lo mirabas bien de cerca
incluso podían verse algunas marcas
de un lápiz clavado con relativa fuerza
por el esbozo del cuadro anterior.

Pero tú trajiste la inspiración de la mano
y sólo conocerte cojí el concepto de lo que debía ser.
Mi cuerpo me pedía más.

Mi almohada. Tu cuerpo

Decido dormir. Cojo la almohada del lado derecho de la cama y la apoyo sobre mi pecho desnudo. Y la abrazo. Y entonces se convierte en ti; en tu cuerpo. Un cuerpo mullido sin piernas ni brazos que me mira, me sonríe, y se deja acariciar y besar.

Suelo mirarte mientras te acaricio la espalda, pero tú sigues siempre con la cabeza sobre mi pecho dibujando círculos sobre él con tus dedos. Los míos te recorren de la nuca a la rabadilla, y en ocasiones me entretengo acariciando la parte superior de tus nalgas, límite de tu cuerpo de almohada.

Siempre cerca de ti

Eres afortunada por no haberte mirado a los ojos,
porque cuando llegue ese día no podrá pasar uno solo
sin que nuestras miradas se crucen para decirnos tanto,
mucho, … todo

Tienes suerte de que aún no te haya rozado,
porque sé que el día en que pueda tocarte
será el inicio de toda una vida de abrazos matutinos
y caricias nocturnas de las que no podremos prescindir.

Buscando un asiento

Y entonces dio media vuelta y subió a la luna a esperar pacientemente. Una luna construída entre los dos y hecha de ilusión. La que sueñan con ver juntos cada noche desde la ventana de la habitación. La luna que enamora a todos los enamorados y que él, por creer que nadie puede amar más, la ha declarado su territorio. La atalaya perfecta para poder cuidarla desde la distancia.

Butterflies instead

El món sencer s’enfonsa al teu voltant. Cau. Mires avall i veus com el terra s’enfonsa sota els peus. Hauries d’apretar a còrrer; mirar a una altra banda i cercar una sortida. Però en un primer moment la por et glaça el cervell, i tot seguit el coll, els braços i la resta del cos. La situació s’apodera de tu i no hi pots fer res. Veus com el buit del no res, com l’absència més absoluta de tot allò que necessites, o la soledat que mai has pogut soportar, o la depressió que pensaves que havies deixat enrera, s’abalança sobre teu amb el desig d’engolir-te.

Llavors el maluc gira i el gel que t’atrapa s’esquerda. L’instint de supervivència agafa les regnes de tu i et fa girar cua per còrrer. Còrrer. Sense mirar enrera, amb els punys tancats i a una velocitat que no podies assolir. Amb la sang bullint que et recorre tot i et dóna forces per no defallir fins arribar al teu refugi. Entres a la teva habitació, tanques amb clau per deixar aquest maleït buit fora i et llences a sobre el llit.

El banco

Érase una vez que se era un banco de madera. Su creador lo construyó porque pensó que era buena idea poner al otro lado del camino que pasaba por delante de su casa un lugar donde los caminantes pudieran descansar. Así que se puso manos a la obra y diseño un precioso y cómodo banco en madera de pino y lo ubicó justo delante de su casa. Los primeros excursionista que pasaron por allí no tardaron en agradecerlo y aprovechaban a veces para tomar un tentempié o incluso para comer unos bocadillos y reponer fuerzas más contundentemente.

Un día, una chica que pasaba a menudo por las tardes por allí, se miró el banco de reojo. Miró a un lado, al otro y, después de asegurarse de que nadie la veía, se desató el jersey que llevaba anudado a la cintura y, acomodándolo a modo de almohada, se estiró sobre el banco a dormir la siesta.

Cazador cazado

Llegó con cara triste y se sentó ante una de las pocas mesas libres que quedaban en la terraza. Su rostro mostraba todavía el rastro de un llanto reciente, aunque parcialmente disimulado por unas enormes gafas de sol. Sacó un cigarrillo de la cajetilla con dificultades debido los temblores de sus manos.

[ … pobre. Está atacada de los nervios. ¿qué le debe haber pasado? … ]

Revolvía con ansia el bolso en busca del encendedor, como si encontrarlo fuera a dar luz a algo más que su pitillo, cuando llegó el camarero ofreciéndole todo cuanto necesitaba en ese momento. Pero ella solo aceptó la lumbre, y le pidió una copa de vino.

Tulipes

Et regalo tulipes.
Moltes, perquè no puc totes.
Les deixo a la teva vora
per a que et sonriguin per mi.

Solen ser liles i taronges,
però també blaus del mar que enyores,
roses, gros, blancs,
o fins i tot vermells.

Nodreix l’amor

Nodreix l’amor de pensaments i absència,
i així traurà meravellosa flor;
menysprea el pas de tota complacència
que no et vinga per via del dolor.
No esperis altre do que el de tes llàgrimes
ni vulles més consol que els teus sospirs:
la paraula millor la tens a l’ànima,
i el bes més dolç te’l daren els zefirs.
Mai seria l’aimada en sa presència
com és ara en la teva adoració.
Nodreix l’amor de pensaments i absència,
i així traurà meravellosa flor.

Joan Maragall