10 cosas que me ha aportado 2016

Sí… cualquier día del año es bueno para girarse, mirar hacia atrás y evaluar si uno lleva la vida que desea o si se está desviando de sus objetivos (si es que los tiene). Pero ya que tenemos unas fechas en las que es habitual hacer balance, ¿por qué no aprovecharlas?

Aunque parezca mentira, me ha costado decidirme con el titulo. He barajado los conceptos “conclusiones”, “enseñanzas”, “hitos personales”… pero como va a acabar siendo un batiburrillo de todo, el genérico “cosas” se adecuaba mejor. Así que… allá vamos.

1. Black Mirror es lo más

Quizá parezca algo frívolo poner en  primer lugar de la lista que una serie sea algo importante para mí en este 2016. Pero es que no es solo por la calidad de la serie, sino por los temas que trata. Esa manera que tiene de transportar la sociedad actual a un futuro creíble, y que al final de cada capítulo provoca que reflexione sobre la relación que tenemos con la tecnología y hasta donde vamos a poder llegar (o no). Es por esto que veo tan importante que los chicos de ahora sean críticos con la información que publican en Internet, y más concretamente en las redes sociales. Que aprendan a valorar su privacidad e intimidad. Por eso insisto, y seguiré insistiendo, en que Black Mirror debería verse y comentarse en los institutos desde 1º de ESO.

2. Emocionar emociona

Este año he preparado un regalo de cumpleaños muy especial para una persona muy especial. El hecho de ir preparándolo a sus espaldas y de contar con la complicidad de sus amistades ha hecho que todo el proceso haya sido muy emocionante. Era su cumpleaños, sí. Pero el regalo me lo lleve yo al ver su reacción. Ver cómo se emocionaba al poder tener tantos recuerdos y tanta gente cerca a pesar de estar nosotros dos solos en el coche ha sido lo más bonito que me ha ocurrido este año, y en mucho tiempo. Emocionar a otros emociona. Y eso me lleva a que…

3. Perder el miedo es bueno

Porque a veces hay que romper reglas. Como los críos pequeños, que no temen poner a prueba a sus padres buscando los límites desobedeciendo lo que les dicen. A veces hay que tensar la cuerda y hacer caso a ese instinto controlado que te dice que lo que quieres hacer esta bien. Cuando el ímpetu y la almohada llegan a un acuerdo, la decisión difícilmente será la errónea.

4. Ser constante te hace sentir bien

No puedo hablar mucho por experiencia sobre esto porque soy bastante caótico y no tengo mucha continuidad en los asuntos en los que me involucro, pero esto ha cambiado con el curso de escritura creativa al que estoy asistiendo desde el mes de septiembre. Hacer 100 kilómetros cada lunes para asistir 3 horas a un curso se me está haciendo mucho más llevadero de lo que pensaba. Cierto es que he tenido la suerte de que no ha llovido apenas, que el grupo de gente con el que he coincido es tan heterogéneo como agradable y que, como se dice en El Padrino, era una propuesta que no podía rechazar. Aún así, estoy sorprendido con la constancia de mi asistencia y del trabajo que supone el taller (y que podrá verse pronto). Y eso dignifica :)

5. No hay que perder la capacidad de sorprenderse

Es algo que tenía claro desde hace mucho tiempo, pero ahora, con una cría como mi sobrina pululando alrededor, cobra todo su sentido. Que haya querido curar mi lesión medular dándome dos besos en las rodillas es lo más sorprendente y hermoso que me ha ocurrido este año. Supongo que por eso me gustan tanto las versiones. No soy de esos talibanes que, de entrada, se cierran en banda entonando aquello de que “la original es insuperable”. Mantenerte con la mente abierta puede darte muchas alegrías ;)

6. Hay que aprender a soltar

No es fácil, pero es necesario. Uno debe esforzarse para conseguir tus objetivos, tanto profesionales como personales (o incluso emocionales) pero sin obsesionarse. Debemos ser capaces de detenernos, analizar las situaciones desde diferentes perspectivas e identificar los muros que no permiten que avances. Si se pueden rodear, hazlo. Si no es posible, abandona el camino. Quizá no es el tuyo… o no es el momento adecuado para recorrerlo.

7. …y a desconectar

Quería probar a estar 15 días sin WhatsApp… y me pasé de frenada. El reto fueron dos semanas, sí.Pero utilizando un teléfono Alcatel del año de la polka. Reconozco que es raro porque los primeros días tienes la impresión de que vas a perderte muchas cosas… pero resulta que no es así. Al tercer día descubres que a la hora del café compartes bar con muchísima gente, pero no te habías dado cuenta porque estabas mirando la pantalla del móvil ese rato de descanso. Es sano y una experiencia que repetiré de vez en cuando sin duda.

8. Hay que saber parar

Este año una úlcera me ha dejado inmovilizado 40 días. 40 días de cama en plan solomillo; vuelta y vuelta. No me ha venido mal porque he perdido peso, pero… ha sido una consecuencia demasiado grave de haber forzado la máquina (el culo en este caso). Es necesario conocerse a no mismo. Saber dónde están tus propios límites y no superarlos bajo ningún concepto.

9. Personalizar mola

Puede que hayan sido las fechas navideñas y el sentimiento melancólico que vienen con ellas. No lo sé. Pero el caso es que este mensaje en el muro de Alberto (aka @Pixelillo) me hizo pensar en lo poco que personalizamos las cosas hoy en día.

Quizá sea una de las razones por las que la comunidad DIY vaya creciendo. El saber que has creado algo tú, que es único… también me lié la manta a la cabeza y preparé algunas felicitaciones navideñas a mano. Y algo también que tengo en mente para mañana :)

10. Ólafur Arnalds

Como decía Johan… “no hase falta desir nada más”

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marctorrano

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