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Podría decirse que Ramón de Campoamor estaba equivocado. Por lo menos en parte porque, aunque es cierto que siempre hay diferentes perspectivas para ver un mismo acontecimiento, también lo es que la variable del tiempo nos multiplica esas posibilidades.

Así pues, un banco en un día soleado de mayo a los pies del mirador del Abra y con el mar en calma nos puede parecer una imagen que transmite paz, calma, belleza… si la modificamos y le aplicamos un cristal de blanco y negro endurecido para realzar las aristas y contrastes encontraremos abandono o soledad.

¿Y si volvemos meses después, en un enero de mar embravecido y marea alta? Ese banco puede convertirse en un héroe resistiendo las sacudidas de las olas, o ser solo unas tablas de madera a punto de ser engullidas por el agua. Quién sabe… la interpretación es subjetiva. Y esa subjetividad, esa interpretación, no tiene por qué ser única para cada persona.

El paso del tiempo modifica nuestra mente y nuestras emociones. Las experiencias nos marcan, nos cambian la perspectiva. Afortunadamente.

“No hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión”, decía Oscar Wilde. Tú decides el color del primer cristal para las fotos de esta exposición: el tuyo, o el de mis textos.

2 Comments

  1. Ernesto Ernesto 14/09/2018

    ¡Muy bueno! Cuántas realidades manejamos a diario… cada uno las nuestras.

    • Marc TM Marc TM 16/09/2018

      Exacto. Cada uno de nosotros con nuestra propia perspectiva ;)

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