Morgan. Una puta pasada… otra vez

Es curioso cómo un grupo se cruza en tu vida. Yo conocí a Morgan como la mayoría de mortales: por la voz de Nina en Charo y por acompañar a Quique González en su gira. Isa, por el programa de La Hora Musa en el que salía «el otro grupo de Ovejero». Porque ella es muy, muy fan de Inlogic. Es muy curioso que, al poco de conocernos, ella se fue a Madrid a verlos. Yo, un mes después, disfrutaba en el Price de mi tercer concierto de Morgan.

¿Te imagina a Inlogic tocando en la terraza de La Pecosa y a Morgan como teloneros?

Esto habíamos fantaseado Isa y yo antes de asistir a la actuación de Morgan en el Santander Music. Algo que nunca dejará de ser un sueño húmedo, pero como soñar es gratis… probablemente seguiremos pensando en ello. La cosa es que la actuación que vimos en la campa de la Magdalena nos dejó con ganas de más. Cuando se anunció que tocaban el 21 de diciembre en Santander nos faltó tiempo para comprar las entradas. Cuando posteriormente publicaron que tocaban 2 días antes en Bilbao… también nos faltó tiempo para hacer lo mismo.

Alejandro Ovejero, bajista de Morgan y el apicultor más guapo del mundo según Nina

La experiencia vivida ayer en el Kafe Atzokia será difícil de olvidar. No solo por la «puta pasada» de concierto sino por haber podido saludar a todo el grupo (a excepción del guitarrista), la charla previa con Ovejero y por haber disfrutado de la prueba de sonido y tras la que nunca confesaré que les escuché interpretar el estribillo de I want it that way de The Backstreet Boys.

Me llevé la cámara porque no creo que vaya a verlos nunca tan de cerca como ayer. Me apetecía llevarme a casa algunas fotos de ellos, tirarlas al principio y olvidarme de ello. Pero claro… el inicio fue tan íntimo que no me atreví a disparar. Salió alguna medio decente. Lástima no haber tenido en linea de tiro a Ekain ni Paco (a excepción del momento final).

Que no os engañen los discos. Un concierto de Morgan es una fiesta. Que sí… que tiene sus momentos íntimos como el Volver (es FLIPANTE observar al resto del grupo mientras ella la canta al piano) o el comienzo de Home, pero la conexión bailonga que se crea con Flying peacefully, Blue eyes, Another road o muchas otras es increíble. Aunque para conexión… el final con Marry you.

Porque… a ver. Es evidente que ya nadie se cree que un concierto se acaba cuando los artistas dicen que se acaba, pero uno de Morgan sin Marry you casi sería delito. El público espera la voz desgarrada de Nina al final de la canción, el cambio entre la parte íntima y la más movida… lo sorprendente, y parece que para ellos también, fue el primer estribillo. Ese «ooohhh… I want to marry you» que cantamos todos fue precioso. Algo que deberíamos llevarnos todos a casa y guardarlo en una caja fuerte para no perderlo jamás.

Paco López y Nina en la intimidad de Marry you

En fin… que como dice Wyoming, mañana más pero no mejor porque es imposible. El Palacio de Festivales de Santander no es tan acogedor y, para qué negarlo, la gente en Cantabria es más sosa y se mueve menos que la del País Vasco (además, es un concierto «de sentado»). Pero como cada concierto de Morgan es una sorpresa… quizá (¡ojalá!) me equivoque.

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