Diario de confinamiento #01

Cierro los ojos y respiro hondo antes de empezar a escribir la primera página de un diario que pretende relatar mi confinamiento en casa. ¿Qué tiene mi encierro de especial que no tengan otros? Quitando las peculiaridades de mi discapacidad y mi dependencia, nada. Y tampoco es mi intención detenerme a relatarlas por aquí ya que, seguramente, quedarán alguna de ellas explicadas en los vídeos de este canal de YouTube.

La intención no es otra que dejarme llevar después de pasarme el día leyendo, cocinando, charlando, jugando… o lo que sea que realice. Es el momento del día en el que, tumbado, puedo reflexionar y analizar con calma todo lo vivido. Me gusta la oscuridad y la soledad de mi cama… aunque cuando la comparto tampoco estoy a disgusto 😜

Por aquí viene la historia. La cuestión es que hoy he visto desde diferentes medios que ya se está empezando a hablar de EL TEMA, y que no es otro que el sexo en tiempos de cuarentena. Hoy en las noticias han hablado de la picaresca de algunas parejas que son amantes viven separadas quedando en el súper, paseando al perro juntos… y esta tarde leía este artículo del blog titulado Reflexiones de confinamiento. Sexo. ¿Coincidencia? No lo creo. Ya hace más de 2 semanas que se declaró el Estado de Alarma y nos ha venido encima la primavera. Revolución de hormonas a tope.

María da las gracias en su artículo a «los chats, las llamadas, los videos y por supuesto, a los juguetes sexuales». De lo último no domino demasiado, pero de lo primero… un poco. Llevo en la red desde los tiempos de Infovía y el IRC y sé de qué va esto, más allá de haber dado charlas sobre un uso responsable de las tecnologías. Todo ello me hace pensar que muchos chats, mensajes y videollamadas estarán cargadas de alto contenido sexual. Parejas separadas que intentarán apagar el fuego compartiendo su pasión… (SPOILER: aumentará el calor), parejas que serán pilladas compartiendo fotos con su amante y tendrán que aguantar el resto de confinamiento juntos… y también adolescentes echando de menos y queriendo retener a sus rolletes.

En fin… solo eso. Que vayamos con cuidado con lo que compartimos, y que hablemos con nuestros adolescentes.

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